Los 5 experimentos psicológicos más inhumanos de la historia

Los 5 experimentos psicológicos más inhumanos de la historia

Los experimentos psicológicos han desempeñado un papel crucial en la comprensión de los entresijos de la mente humana. Sin embargo, a lo largo de la historia ha habido casos en los que la búsqueda del conocimiento ha traspasado los límites éticos, dando lugar a algunos experimentos verdaderamente inhumanos. Estos experimentos, llevados a cabo bajo la apariencia de investigación científica, infligieron traumas emocionales y psicológicos a sus sujetos, dejando cicatrices duraderas en sus vidas.

Uno de los experimentos psicológicos más tristemente célebres es el Experimento de la Prisión de Stanford, realizado en 1971. Dirigido por el psicólogo Philip Zimbardo, el experimento pretendía investigar los efectos del poder percibido en los individuos. Sin embargo, el estudio se descontroló rápidamente, ya que los participantes que hacían de guardias empezaron a mostrar un comportamiento sádico hacia los presos. Sin la intervención de los investigadores, el experimento tuvo que interrumpirse al cabo de sólo seis días.

Otro experimento impactante de la historia es el Experimento Milgram, realizado en 1961. El psicólogo Stanley Milgram quería estudiar cómo respondería la gente a la autoridad, aunque ello supusiera infligir daño a otros. Los participantes fueron instruidos para administrar descargas eléctricas a otra persona en una habitación diferente, con descargas cada vez más intensas. A pesar de los gritos y protestas de la supuesta víctima, la mayoría de los participantes siguieron administrando las descargas, lo que pone de manifiesto el inquietante poder de la obediencia a la autoridad.

El experimento del pequeño Albert, realizado por el conductista John B. Watson en 1920, es otro estudio poco ético que ha dejado una oscura huella en el campo de la psicología. En este experimento, un bebé de 11 meses llamado Albert era sometido a fuertes ruidos detrás de su cabeza cada vez que alcanzaba una rata blanca. Como resultado, Albert desarrolló miedo no sólo a la rata, sino también a otros objetos y animales similares. Este experimento demostró el impacto duradero que el condicionamiento del miedo puede tener en las personas.

Aunque estos experimentos conmocionaron al mundo por su crueldad, también sirvieron de llamada de atención a la comunidad científica para que diera prioridad a la ética en la investigación. Hoy en día existen directrices y normativas estrictas para garantizar el bienestar y la seguridad de los participantes. Es esencial aprender de los errores del pasado y garantizar que los experimentos psicológicos se lleven a cabo de forma ética, respetando la dignidad y los derechos de los participantes.

1 El experimento monstruoso (EE.UU., 1939)

En 1939 se llevó a cabo en Estados Unidos un experimento espeluznante e inhumano conocido como «El estudio de los monstruos». Realizado por Wendell Johnson, logopeda de la Universidad de Iowa, este experimento pretendía investigar las causas y los efectos de la tartamudez y en él participaron niños huérfanos.

Johnson seleccionó a 22 niños huérfanos y los dividió en dos grupos. El primer grupo de niños, denominado grupo «experimental», fue sometido a una intensa manipulación psicológica y abuso verbal para inducir la tartamudez. El segundo grupo, denominado «de control», recibió terapia logopédica normal.

Durante el experimento, los niños del grupo experimental fueron constantemente criticados y menospreciados por su forma de hablar, lo que les provocó un grave trauma psicológico. Se les decía que tenían defectos en el habla y se les obligaba a creer que eran tartamudos. Este abuso psicológico hizo que muchos de los niños desarrollaran trastornos del habla y baja autoestima de por vida.

El experimento se realizó inicialmente para determinar si la tartamudez era un comportamiento aprendido o si tenía un origen biológico. Sin embargo, el tratamiento poco ético de los niños y el grave daño psicológico que se les infligió hicieron que el experimento fuera ampliamente condenado.

Las secuelas

Tras el experimento, los resultados nunca se publicaron oficialmente debido a las dudas éticas que suscitaba el estudio. Sin embargo, algunos de los detalles salieron a la luz a principios de la década de 2000, cuando se descubrieron las transcripciones del experimento.

El «Estudio de los Monstruos» sigue siendo uno de los experimentos psicológicos menos éticos e inhumanos de la historia. Violaba las directrices éticas básicas al someter a niños vulnerables a abusos psicológicos y dañar permanentemente sus vidas.

El legado

El legado

El «Estudio de los Monstruos» desempeñó un papel importante en la elaboración de las directrices modernas para la realización de experimentos éticos. Pone de relieve la importancia del consentimiento informado, la garantía del bienestar de los participantes y la responsabilidad de los investigadores de dar prioridad al bienestar de sus sujetos.

En la actualidad, existen comités éticos de investigación y directrices para evitar que se lleven a cabo experimentos tan horribles. El legado del «Estudio de los Monstruos» sirve para recordar la importancia de la conducta ética en la investigación científica.

Este experimento constituye un ejemplo espeluznante de las consecuencias que pueden derivarse cuando los investigadores dan prioridad a sus propios objetivos sobre el bienestar de sus sujetos.

2 La historia de David Reimer

2 La historia de David Reimer

Uno de los experimentos psicológicos más trágicos y notorios fue el de un niño llamado David Reimer. Nacido en 1965 como Bruce Reimer, fue criado como una niña después de que una circuncisión chapucera le hiciera perder el pene. Este incidente llamó la atención del psicólogo John Money, que creía que la identidad de género estaba determinada principalmente por factores sociales.

El Dr. Money convenció a los padres de Bruce para que lo criaran como a una niña y lo rebautizaron como Brenda. Prescribió tratamientos hormonales y animó a sus padres a tratar a Brenda como a una niña en todos los sentidos. El experimento debía demostrar que la identidad de género de una persona podía cambiar por completo en función de su educación.

Sin embargo, el experimento tuvo un efecto devastador en la salud mental de David. A pesar de los esfuerzos por criarlo como una niña, David luchó con su género asignado desde una edad temprana. Se enfrentó al acoso escolar y a sentimientos persistentes de incomodidad con su identidad.

En la adolescencia, David descubrió la verdad sobre su pasado y decidió volver a vivir como varón. Se sometió a varias intervenciones quirúrgicas para reconstruir sus genitales y cambió legalmente su nombre por el de David. A pesar de estos esfuerzos, David siguió sufriendo una grave depresión.

La trágica historia de David Reimer pone de relieve los problemas éticos que rodean a los experimentos psicológicos no consentidos. Sirve como recordatorio del daño psicológico irreversible que puede producirse cuando se somete a los individuos a intentos extremos y equivocados de cambiar sus identidades fundamentales.

3. «El pequeño Albert» (EE.UU., 1919)

Uno de los experimentos más controvertidos y poco éticos de la historia de la psicología es el experimento del «pequeño Albert», realizado en Estados Unidos en 1919. Fue llevado a cabo por el psicólogo John B. Watson y su ayudante Rosalie Rayner. En el experimento participó un niño de nueve meses llamado Albert.

El objetivo principal del experimento del «pequeño Albert» era poner a prueba la teoría de Watson sobre el condicionamiento clásico y el establecimiento de fobias. Los investigadores querían ver si podían condicionar una respuesta de miedo en un niño asociando un estímulo neutro con una respuesta emocional negativa.

Para lograrlo, Watson y Rayner expusieron a Albert a diversos estímulos, como una rata blanca, un conejo, un mono, un perro y máscaras. Inicialmente, Albert no mostró ninguna respuesta de miedo a ninguno de estos estímulos. Sin embargo, decidieron condicionarle a asociar la rata blanca con un ruido fuerte para crear una respuesta de miedo.

Durante la fase de condicionamiento, cada vez que Albert alcanzaba la rata, Watson golpeaba una barra de acero con un martillo, creando un fuerte ruido. Con el tiempo, Albert empezó a mostrar miedo y angustia cada vez que veía la rata, incluso sin el ruido fuerte. Esta respuesta de miedo se generalizó a otros estímulos similares, como el conejo y el perro.

El experimento fue muy poco ético debido al importante daño emocional y psicológico infligido a Albert. El experimento no sólo le causó angustia durante la fase de condicionamiento, sino que también le dejó efectos duraderos. Tras el experimento, Albert desarrolló miedo no sólo a los estímulos condicionados, sino también a otros objetos y animales peludos.

El experimento del «pequeño Albert» suscitó numerosas preocupaciones éticas y, en última instancia, condujo al establecimiento de directrices éticas para la investigación con seres humanos. Puso de relieve la importancia del consentimiento informado, la minimización del daño y la protección de los participantes frente a posibles efectos negativos a largo plazo.

4 Proyecto Aversión (Sudáfrica, década de 1970)

4 Proyecto Aversión (Sudáfrica, años 70)

En la década de 1970, durante la época del apartheid en Sudáfrica, se llevó a cabo el Proyecto Aversión, un inquietante experimento psicológico. El estudio pretendía determinar la eficacia de la terapia de aversión para convertir a los hombres homosexuales a la heterosexualidad.

El experimento

El experimento

En aquella época, la homosexualidad se consideraba un delito en Sudáfrica y las terapias de conversión a la homosexualidad se veían como una forma de «curar» a los gays. El Proyecto Aversión fue dirigido por el Dr. Aubrey Levin, antiguo psiquiatra militar sudafricano.

El Dr. Levin y su equipo reclutaron a hombres gays que habían sido remitidos por sus familias o que habían buscado voluntariamente ayuda para superar su homosexualidad. Los participantes fueron sometidos a diversas formas de terapia de aversión, que implicaban el uso de descargas eléctricas, fármacos que provocaban náuseas y otros estímulos desagradables.

Problemas éticos

Cuestiones éticas

El Proyecto Aversión plantea serios problemas éticos sobre el tratamiento de los homosexuales y la violación de sus derechos humanos. El experimento se llevó a cabo sin el consentimiento plenamente informado de los participantes, que eran personas vulnerables en busca de ayuda y apoyo.

El uso de la terapia de aversión para intentar cambiar la orientación sexual de una persona ha sido ampliamente desacreditado y se considera no sólo ineficaz, sino también perjudicial. Perpetúa el estigma, la discriminación y el daño psicológico a personas que ya están marginadas.

Tras el fin del apartheid en Sudáfrica, las prácticas poco éticas del Dr. Aubrey Levin salieron a la luz, lo que provocó su expulsión de la Sociedad Sudafricana de Psiquiatras. El experimento sirve para recordar la necesidad de directrices éticas en la investigación psicológica y la protección de los seres humanos.

En general, el Proyecto Aversión es un sombrío recordatorio del trato inhumano que sufrieron los homosexuales durante un oscuro capítulo de la historia de Sudáfrica.

5 El pozo de la desesperación (EE.UU., década de 1970)

5 El pozo de la desesperación (EE.UU., años setenta)

The Pit of Despair fue un experimento psicológico cruel y poco ético llevado a cabo en Estados Unidos durante la década de 1970. Fue llevado a cabo por el psicólogo Harry Harlow en la Universidad de Wisconsin-Madison con el objetivo de estudiar los efectos del aislamiento y la privación en monos bebés.

El experimento

En este experimento, se separaba a los monos rhesus recién nacidos de sus madres y se les colocaba en pequeñas cámaras aisladas a las que Harlow se refería como el «Pozo de la Desesperación». Estas cámaras estaban completamente desprovistas de interacción social, dejando a los monos en un estado de extrema soledad y aislamiento.

Los efectos

Las consecuencias del experimento del Foso de la Desesperación en los monos fueron devastadoras. Los monos aislados mostraron importantes anomalías psicológicas y de desarrollo, incluidos comportamientos autolesivos e incapacidad para interactuar con otros monos. Su salud mental se deterioró rápidamente, provocándoles depresión y ansiedad extrema.

Controversia y problemas éticos

El experimento del pozo de la desesperación desató una intensa polémica y suscitó serias preocupaciones éticas en la comunidad científica. Los críticos argumentaron que los métodos del estudio eran inhumanos, ya que se sometió a los monos a un sufrimiento extremo y se ignoró por completo su bienestar. El experimento violaba las directrices éticas que dan prioridad al bienestar de los sujetos implicados.

El legado

Aunque el experimento del Foso de la Desesperación proporcionó algunas ideas sobre los efectos del aislamiento y la privación, su naturaleza poco ética condujo en última instancia a directrices y normas más estrictas para la experimentación psicológica. Este experimento sirve para recordar la importancia de las consideraciones éticas en la investigación científica y la necesidad de dar prioridad al bienestar de los sujetos.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Cuáles son algunos de los experimentos psicológicos más inhumanos de la historia?

Algunos de los experimentos psicológicos más inhumanos de la historia son el experimento de Milgram, el experimento de la prisión de Stanford, el experimento del pequeño Albert, el experimento de la sífilis de Tuskegee y el Proyecto Aversión en Sudáfrica.

¿Puede contarme algo más sobre el experimento Milgram?

El experimento de Milgram fue realizado por Stanley Milgram en 1961. Su objetivo era medir la disposición de los participantes a obedecer a una figura de autoridad que les ordenaba administrar descargas eléctricas a un desconocido. El experimento fue muy controvertido, ya que causó angustia psicológica a los participantes, que creían que estaban causando daño a otros. Reveló el poder de la obediencia a la autoridad y la posibilidad de que los individuos actúen de forma contraria a su propia conciencia.

¿Qué ocurrió en el experimento de la prisión de Stanford?

El experimento de la prisión de Stanford fue realizado en 1971 por Philip Zimbardo. En él se asignó aleatoriamente a los participantes el papel de preso o de guardia en un entorno carcelario simulado. A lo largo del experimento, los guardias empezaron a mostrar un comportamiento abusivo y sádico hacia los presos, mientras que éstos se volvían pasivos y sumisos. El experimento tuvo que interrumpirse antes de tiempo debido a la extrema angustia psicológica experimentada por los participantes.

¿Qué fue el experimento de la sífilis de Tuskegee?

El experimento de la sífilis de Tuskegee fue llevado a cabo entre 1932 y 1972 por el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos. Consistía en negar el tratamiento de la sífilis a un grupo de hombres afroamericanos para estudiar la progresión de la enfermedad. No se informó a los participantes de su diagnóstico y se les negó la atención médica adecuada, incluso después de que se dispusiera de un tratamiento eficaz. El experimento fue muy poco ético y tuvo efectos negativos duraderos en la salud y la confianza de los participantes y sus comunidades.

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