13 signos no evidentes de esclerosis múltiple

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La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurológica que afecta al sistema nervioso central, incluidos el cerebro y la médula espinal. Aunque muchas personas están familiarizadas con los síntomas comunes de la EM, como fatiga, dificultad para caminar y entumecimiento u hormigueo, también hay varios signos no evidentes que pueden indicar la presencia de la enfermedad.

1. Dificultades cognitivas: Muchas personas con EM experimentan problemas de memoria, atención y concentración. Estas dificultades cognitivas pueden ser sutiles y pasar desapercibidas para los demás.

2. 2. Problemas de visión: La EM puede causar diversos problemas de visión, como visión borrosa, visión doble o movimientos involuntarios de los ojos. Estos problemas pueden aparecer y desaparecer o persistir en el tiempo.

3. Problemas de equilibrio y coordinación: La EM puede afectar a la forma en que se mueve el cuerpo y a la capacidad de mantener el equilibrio. Puedes experimentar movimientos inestables, torpeza o caídas frecuentes.

4. Dolor y entumecimiento: La EM puede causar dolor crónico o entumecimiento en distintas partes del cuerpo. Este dolor suele describirse como punzante, quemante u hormigueo.

5. Cambios emocionales: Muchas personas con EM experimentan cambios de humor, depresión o ansiedad. Estos cambios emocionales pueden ser consecuencia del impacto que la enfermedad tiene en su vida cotidiana.

6. Fatiga: La fatiga es un síntoma común de la EM, pero puede ser difícil de reconocer. A diferencia del cansancio normal, la fatiga relacionada con la EM no mejora con el descanso y puede afectar significativamente al funcionamiento diario.

7. 7. Problemas de vejiga e intestinos: La EM puede alterar el funcionamiento normal de la vejiga y el intestino, provocando urgencia urinaria, polaquiuria e incontinencia, así como estreñimiento o diarrea.

8. Sensibilidad al calor: Muchas personas con EM son sensibles al calor y pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas cuando se exponen a climas cálidos, baños calientes o duchas calientes.

9. Disfunción sexual: La EM puede afectar a la función y el deseo sexual debido al daño neurológico que provoca. Los hombres pueden experimentar disfunción eréctil, mientras que las mujeres pueden experimentar disminución de la lubricación o dificultad para alcanzar el orgasmo.

10. Dificultades en el habla: La EM puede afectar a los músculos que se utilizan para hablar, lo que provoca dificultad para hablar, dificultad para articular palabras o cambios en el volumen de la voz.

11. Dificultades para tragar: La EM también puede afectar a los músculos utilizados para tragar, lo que dificulta comer o beber sin atragantarse o toser.

12. Sensación de picor u hormigueo: Algunas personas con EM experimentan sensaciones inusuales de picor u hormigueo, conocidas como «parestesias», que pueden producirse en diversas partes del cuerpo.

13. Sensibilidad al ruido y a la luz: La EM puede provocar un aumento de la sensibilidad al ruido y a la luz, lo que se conoce como sobrecarga sensorial, que puede resultar abrumadora e incómoda.

Si usted o alguien que conoce experimenta alguno de estos signos no evidentes, es importante que consulte a un profesional sanitario para obtener un diagnóstico adecuado y un tratamiento apropiado.

Qué es la esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurológica crónica que afecta al sistema nervioso central. Es un trastorno desmielinizante, lo que significa que la cubierta protectora de las fibras nerviosas (mielina) del cerebro y la médula espinal está dañada. La EM se caracteriza por la inflamación y cicatrización (esclerosis) de la mielina, lo que provoca interrupciones en el flujo de impulsos eléctricos entre el cerebro, la médula espinal y el resto del cuerpo.

La EM es una enfermedad autoinmune, en la que el sistema inmunitario del organismo ataca por error a sus propios tejidos sanos. En el caso de la EM, el sistema inmunitario ataca la mielina, provocando inflamación y daños en los nervios. Aún se desconoce la causa exacta de la EM, pero se cree que implica una combinación de factores genéticos y ambientales.

Síntomas de la esclerosis múltiple

Los síntomas de la esclerosis múltiple pueden variar mucho de una persona a otra, dependiendo de la localización y extensión del daño en el sistema nervioso central. Algunos de los síntomas más comunes son

  • Fatiga
  • Debilidad muscular o espasmos
  • Entumecimiento u hormigueo en las extremidades
  • Falta de coordinación y equilibrio
  • Mareos y vértigo
  • Visión borrosa o pérdida de visión
  • Problemas de memoria y concentración
  • Dificultad para hablar y tragar
  • Cambios de humor y depresión

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la esclerosis múltiple puede ser difícil, ya que sus síntomas pueden parecerse a los de otras enfermedades. Para confirmar el diagnóstico se suele recurrir a una combinación de historia clínica, exploración neurológica, pruebas de imagen (como la resonancia magnética) y pruebas para medir la actividad eléctrica de los nervios (como los estudios de conducción nerviosa).

Actualmente no existe cura para la esclerosis múltiple, pero se dispone de varias opciones de tratamiento para controlar los síntomas, ralentizar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida. Entre ellas se incluyen medicamentos, fisioterapia, terapia ocupacional y modificaciones del estilo de vida como el control del estrés y el ejercicio regular.

Es importante que las personas con esclerosis múltiple colaboren estrechamente con profesionales sanitarios para controlar su enfermedad y desarrollar un plan de tratamiento personalizado. Con los cuidados y el apoyo adecuados, las personas con EM pueden llevar una vida plena y seguir persiguiendo sus metas y sueños.

8 Factores de riesgo

La esclerosis múltiple (EM) es una afección neurológica compleja que puede afectar a cualquier persona, pero ciertos factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Aunque la causa exacta de la EM sigue siendo desconocida, los investigadores han identificado varios factores que pueden contribuir a su desarrollo y progresión. Comprender estos factores de riesgo es esencial para la detección precoz, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad.

1. Factores genéticos

Los antecedentes familiares desempeñan un papel importante en el desarrollo de la EM. Si usted tiene un pariente cercano, como un padre o un hermano, con EM, sus probabilidades de desarrollar la enfermedad son mayores en comparación con aquellos que no tienen antecedentes familiares de la afección.

2. Edad

La EM se desarrolla con mayor frecuencia entre los 20 y los 50 años. Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, el riesgo de desarrollar EM disminuye a partir de los 50 años.

3. Sexo

Las mujeres tienen entre dos y tres veces más probabilidades de desarrollar EM que los hombres. La razón de esta diferencia de género aún se desconoce, pero los factores hormonales y genéticos pueden desempeñar un papel.

4. Determinados orígenes étnicos

El riesgo de desarrollar EM varía entre los distintos grupos étnicos. Los caucásicos descendientes de europeos del norte tienen el riesgo más alto, mientras que los descendientes de asiáticos, africanos y nativos americanos tienen un riesgo menor.

5. Clima y geografía

La EM es más común en climas templados, como el norte de Estados Unidos, Canadá y Europa. Las regiones más cercanas al ecuador tienen un menor riesgo de EM. Esto sugiere que los factores ambientales, como los niveles de vitamina D y la exposición a la luz solar, pueden desempeñar un papel.

6. Fumar

Fumar cigarrillos aumenta el riesgo de desarrollar EM y también puede empeorar los síntomas y la progresión de la enfermedad. Dejar de fumar puede ayudar a reducir el riesgo y mejorar la salud en general.

7. Ciertas infecciones

Algunas infecciones víricas, como el virus de Epstein-Barr (VEB), se han asociado a un mayor riesgo de desarrollar EM. Además, otras infecciones y la exposición a ciertas bacterias también pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad.

8. Obesidad

Los estudios sugieren que el sobrepeso o la obesidad durante la adolescencia pueden aumentar el riesgo de desarrollar EM en etapas posteriores de la vida. Mantener un peso saludable mediante una dieta adecuada y ejercicio regular puede ayudar a reducir el riesgo.

Es importante señalar que, aunque estos factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de padecer EM, no garantizan que una persona vaya a desarrollar la enfermedad. Además, puede haber otros factores de riesgo desconocidos que contribuyan al desarrollo de la EM. Si le preocupa su riesgo o experimenta algún síntoma, es esencial que consulte a un profesional sanitario para que le evalúe y le oriente adecuadamente.

13 primeros síntomas de la esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurológica crónica que afecta al sistema nervioso central. Aunque los síntomas de la EM pueden variar mucho de una persona a otra, hay algunos signos tempranos a los que hay que prestar atención.

1. 1. Fatiga: Sentirse cansado o falto de energía es un síntoma temprano común de la EM.

2. 2. Entumecimiento u hormigueo: Estas sensaciones pueden producirse en la cara, los brazos, las piernas u otras zonas del cuerpo.

3. Debilidad muscular: La debilidad en brazos o piernas puede ser un signo temprano de EM.

4. Problemas de equilibrio: Sentirse inestable o tener problemas de coordinación puede ser un síntoma precoz.

5. 5. Visión borrosa: Los problemas de visión como la visión borrosa o doble pueden ocurrir en las primeras etapas de la EM.

6. Mareos: Sentirse aturdido o mareado puede ser un signo temprano de EM.

7. 7. Dificultades cognitivas: Los problemas con la memoria, el pensamiento o la concentración pueden ocurrir en las primeras etapas de la EM.

8. Dificultad para caminar: Los problemas para andar, como tropezar o tropezar, pueden ser un síntoma temprano.

9. Problemas intestinales y de vejiga: Los problemas con la función intestinal o de la vejiga pueden ocurrir en las primeras etapas de la EM.

10. Dolor o espasmos: La EM puede causar dolor o espasmos en los músculos u otras zonas del cuerpo.

11. Problemas del habla: La dificultad para hablar con claridad o el habla arrastrada puede ser un síntoma temprano.

12. Cambios emocionales: La EM puede causar cambios de humor, depresión o ansiedad en etapas tempranas.

13. Sensibilidad al calor: Sentirse excesivamente sensible al calor o tener un aumento de los síntomas cuando se expone al calor es un signo temprano de EM.

6 Complicaciones

6 Complicaciones

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad compleja que puede dar lugar a diversas complicaciones. Aunque la experiencia de cada persona con la EM es única, existen varias complicaciones comunes que pueden surgir como consecuencia de la enfermedad. Es importante ser consciente de estas posibles complicaciones y trabajar con el equipo sanitario para gestionarlas eficazmente.

1. 1. Fatiga: La fatiga es un síntoma común de la EM y puede afectar significativamente a la vida diaria de una persona. Puede variar desde un cansancio leve hasta un agotamiento extremo y puede interferir en el trabajo, las actividades sociales y las relaciones.

2. Entumecimiento y hormigueo: La EM puede causar entumecimiento u hormigueo en varias partes del cuerpo. Esta sensación se conoce como parestesia y puede ser molesta o incluso dolorosa.

3. Problemas de equilibrio y coordinación: La EM puede afectar a las señales entre el cerebro y el cuerpo, lo que provoca problemas de equilibrio y coordinación. Esto puede dificultar caminar, realizar tareas cotidianas y puede aumentar el riesgo de caídas.

4. Disfunción de la vejiga y el intestino: La EM puede alterar el funcionamiento normal de la vejiga y el intestino, provocando urgencia o frecuencia urinaria, incontinencia urinaria, estreñimiento o incontinencia intestinal.

5. 5. Cambios cognitivos: La EM puede afectar a la función cognitiva, incluida la memoria, la atención y la capacidad para resolver problemas. Estos cambios cognitivos pueden variar en gravedad y pueden afectar a la capacidad de una persona para trabajar, estudiar o realizar tareas específicas.

6. Depresión y ansiedad: Vivir con una enfermedad crónica como la esclerosis múltiple puede tener un alto coste emocional y provocar sentimientos de depresión y ansiedad. Es importante buscar apoyo y tratamiento para estos trastornos mentales.

Es esencial que colabores estrechamente con tu equipo sanitario para controlar estas complicaciones y desarrollar un plan de tratamiento individualizado que responda a tus necesidades específicas. Si te mantienes proactivo e informado, podrás mejorar tu calidad de vida en general mientras vives con EM.

4 formas de diagnosticar la enfermedad

El diagnóstico de la esclerosis múltiple (EM) puede ser un proceso complejo, ya que los síntomas pueden variar mucho e imitar otras afecciones. Aquí hay cuatro métodos comunes utilizados para diagnosticar la enfermedad:

1. Historia clínica:

Un historial médico completo es crucial para diagnosticar la EM. Su médico le preguntará por sus síntomas, cuándo empezaron y cómo han evolucionado con el tiempo. También indagará sobre cualquier antecedente familiar de EM u otros trastornos neurológicos.

2. 2. Exploración física:

Durante la exploración física, el médico buscará signos de disfunción neurológica, como debilidad muscular, problemas de coordinación y cambios en los reflejos. También puede realizar un examen detallado de los ojos, ya que ciertos movimientos oculares pueden ser indicativos de EM.

3. Resonancia magnética (RM):

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La resonancia magnética es una técnica de imagen muy utilizada para detectar la EM. Puede revelar la presencia de lesiones o placas en el cerebro y la médula espinal, características de la enfermedad. La localización, el tamaño y el número de lesiones pueden proporcionar información valiosa para el diagnóstico.

4. Punción lumbar:

La punción lumbar, también conocida como punción raquídea, consiste en la inserción de una aguja en la parte baja de la espalda para recoger líquido cefalorraquídeo (LCR). El LCR puede analizarse para detectar la presencia de determinados anticuerpos y marcadores proteicos indicativos de EM.

Es importante señalar que estos métodos diagnósticos suelen utilizarse en combinación con otros para confirmar el diagnóstico de EM. Además, pueden realizarse otras pruebas, como análisis de sangre y pruebas de potenciales evocados, para descartar otras afecciones y apoyar aún más el diagnóstico de EM.

4 fases de la esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica que afecta al sistema nervioso central. Se caracteriza porque el sistema inmunitario ataca la cubierta protectora de las fibras nerviosas, lo que provoca problemas de comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo.

La progresión de la EM puede variar de una persona a otra, pero en general la enfermedad sigue cuatro etapas principales:

  1. EM recurrente-remitente (EMRR): Esta fase se caracteriza por recaídas o reagudizaciones de los síntomas seguidas de periodos de remisión. Los síntomas suelen aparecer de repente y pueden incluir fatiga, dificultad para caminar, debilidad muscular y problemas de visión.
  2. EM primaria progresiva (EMPP): En esta fase, los síntomas empeoran constantemente y no hay periodos de remisión. Los síntomas más comunes son dificultad para caminar, rigidez muscular y problemas de coordinación y equilibrio.
  3. EM Progresiva Secundaria (EMPS): La EMPS se produce después de la fase remitente-recurrente en algunos individuos. Se caracteriza por una progresión constante de la discapacidad y pocas o ninguna recaída. Los síntomas pueden empeorar con el tiempo y pueden incluir fatiga, dificultad para caminar, debilidad muscular y cambios cognitivos.
  4. EM progresiva-recurrente (EMPR): Es la forma menos frecuente de EM y sigue un patrón progresivo con recaídas intermitentes. La discapacidad empeora gradualmente con el tiempo, pero puede haber periodos de remisión. Los síntomas pueden variar mucho, pero suelen incluir dificultad para caminar, debilidad muscular y problemas de coordinación y equilibrio.

Es importante tener en cuenta que no todas las personas con EM experimentan las cuatro fases, y que la progresión de la enfermedad puede variar mucho de una persona a otra. El diagnóstico y el tratamiento precoces pueden ayudar a controlar los síntomas y ralentizar la progresión de la enfermedad.

4 tipos de esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica que afecta al sistema nervioso central. Aunque se desconoce la causa exacta de la EM, se cree que es un trastorno autoinmune en el que el sistema inmunitario del organismo ataca por error la cubierta protectora de las fibras nerviosas. Existen cuatro tipos principales de esclerosis múltiple, cada uno con sus propias características y progresión:

  1. Esclerosis múltiple recurrente-remitente (EMRR):
  2. En la EMRR, la forma más común de EM, las personas experimentan episodios claramente definidos de empeoramiento de la función neurológica, conocidos como recaídas o reagudizaciones, seguidos de periodos de recuperación parcial o completa, conocidos como remisiones. Estas recaídas pueden durar días, semanas o incluso meses, y suelen ir seguidas de periodos de estabilidad. La EMRR se caracteriza por periodos de recaída y remisión, con poca o ninguna progresión de la discapacidad entre recaídas.

  3. Esclerosis Múltiple Progresiva Secundaria (EMPS):
  4. La EMSP suele seguir a un periodo inicial de EMRR. En la EMSP, los individuos experimentan un empeoramiento gradual de los síntomas y una progresión más constante de la discapacidad, con o sin recaídas. Aunque la frecuencia y la gravedad de las recaídas pueden disminuir, la discapacidad general sigue progresando.

  5. Esclerosis Múltiple Primaria Progresiva (EMPP):
  6. La EMPP se caracteriza por una progresión constante de la discapacidad desde el inicio de los síntomas, sin recaídas ni remisiones claras. Las personas con EMPP pueden experimentar mejoras temporales ocasionales, pero no existe un periodo de estabilidad o recuperación.

  7. Esclerosis múltiple progresiva-recurrente (EMPR):
  8. La EMPR es la forma menos frecuente de EM. En la EMRP, las personas experimentan una progresión constante de la discapacidad desde el inicio de los síntomas, así como recaídas o brotes recurrentes. A diferencia de la EMRR, estas recaídas no van seguidas de periodos de remisión o estabilidad. La EMPR se caracteriza por una discapacidad progresiva con recaídas intermitentes.

Es importante señalar que la progresión y los síntomas de la EM pueden variar mucho de una persona a otra. Aunque estos cuatro tipos proporcionan un marco para entender la enfermedad, muchas personas pueden experimentar una combinación de síntomas y características de varios tipos.

Tratamiento

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica e impredecible del sistema nervioso central. Aunque actualmente no existe cura para la EM, hay varias opciones de tratamiento disponibles para ayudar a controlar los síntomas, ralentizar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida.

Medicamentos

Existen varios medicamentos que pueden utilizarse para tratar la EM. Estos medicamentos actúan reduciendo la inflamación, suprimiendo el sistema inmunitario o regulando la respuesta inmunitaria. Algunos de los medicamentos más utilizados para tratar la EM son

  • Interferón beta
  • Acetato de glatiramero
  • Fingolimod
  • Teriflunomida
  • Fumarato de dimetilo
  • Natalizumab
  • Alemtuzumab
  • Ocrelizumab
  • Mitoxantrona

Fisioterapia

La fisioterapia puede desempeñar un papel crucial en el control de los síntomas de la EM. Los fisioterapeutas pueden diseñar programas de ejercicios dirigidos a síntomas específicos, como debilidad muscular, problemas de equilibrio o dificultades de coordinación. También pueden orientar sobre técnicas de conservación de la energía y dispositivos de ayuda, como bastones o andadores, para mejorar la movilidad.

Terapia ocupacional

Los terapeutas ocupacionales pueden ayudar a las personas con EM a adaptarse y gestionar las actividades cotidianas. Pueden proporcionar estrategias y equipos para abordar las dificultades en las tareas de autocuidado, como vestirse o bañarse. Los terapeutas ocupacionales también pueden asesorar sobre cómo modificar el entorno doméstico para mejorar la seguridad y la accesibilidad.

Logopedia

La logopedia puede ser beneficiosa para las personas con EM que tienen dificultades para hablar o tragar. Los logopedas pueden proporcionar ejercicios y técnicas para mejorar la claridad del habla y la función de deglución. También pueden ofrecer métodos de comunicación alternativos, como el uso de dispositivos o técnicas de comunicación aumentada y alternativa.

Dispositivos de ayuda

Los dispositivos de asistencia pueden ayudar a las personas con EM a mantener su independencia y mejorar su calidad de vida. Algunos ejemplos de dispositivos de asistencia son las ayudas para la movilidad (bastones, andadores, sillas de ruedas), los dispositivos ortopédicos (aparatos ortopédicos) y los equipos de adaptación para las actividades de la vida diaria (sillas de ducha, alcanzadores, ayudas para vestirse).

Modificaciones del estilo de vida

Además de los tratamientos médicos y las terapias, algunas modificaciones del estilo de vida pueden ayudar a controlar los síntomas de la EM y mejorar el bienestar general. Por ejemplo

  • Hacer ejercicio con regularidad
  • Seguir una dieta equilibrada
  • Controlar el estrés
  • Dormir lo suficiente
  • Evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol
  • Participar en actividades que fomenten el bienestar mental y emocional

Es importante que las personas con EM colaboren estrechamente con los profesionales sanitarios para desarrollar un plan de tratamiento integral que aborde sus necesidades y objetivos específicos.

Prevención

Aunque no se conoce ninguna forma de prevenir la esclerosis múltiple, existen algunos cambios y estrategias en el estilo de vida que pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad o de controlar sus síntomas:

  1. Haga ejercicio con regularidad: Practicar una actividad física regular puede ayudar a mantener la salud y el bienestar generales, y también puede mejorar el equilibrio y la movilidad de las personas con esclerosis múltiple.

  2. Seguir una dieta sana: Seguir una dieta equilibrada que incluya frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras puede ayudar a apoyar la salud en general y potencialmente reducir la inflamación en el cuerpo.

  3. Evite fumar: Fumar se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar esclerosis múltiple y puede empeorar los síntomas en quienes ya padecen la enfermedad.

  4. Mantenga un peso saludable: La obesidad se ha asociado a un mayor riesgo de desarrollar esclerosis múltiple y también puede empeorar los síntomas.

  5. Controle el estrés: El estrés puede exacerbar los síntomas de la esclerosis múltiple, por lo que encontrar formas saludables de afrontarlo, como practicar técnicas de relajación o dedicarse a aficiones, puede ser beneficioso.

  6. Obtener suficiente vitamina D: Los estudios sugieren que tener unos niveles adecuados de vitamina D puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple. Pasar tiempo al sol, consumir alimentos ricos en vitamina D o tomar suplementos de vitamina D puede ayudar a mantener unos niveles óptimos.

  7. Siga un horario de sueño constante: Dormir lo suficiente y con calidad y seguir un horario de sueño constante puede ayudar a mejorar la salud y el bienestar general, reduciendo potencialmente la frecuencia y la gravedad de los síntomas de la esclerosis múltiple.

  8. Evite el consumo excesivo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol puede tener un impacto negativo en la salud general y puede empeorar los síntomas de las personas con esclerosis múltiple.

  9. Manténgase hidratado: Beber suficiente agua a lo largo del día puede ayudar a mantener la salud general y promover las funciones corporales adecuadas, reduciendo potencialmente el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple.

  10. Hágase un chequeo médico rutinario: Los chequeos médicos regulares pueden ayudar a detectar cualquier problema de salud potencial en una etapa temprana, lo que permite el tratamiento y la gestión oportunos.

Es importante tener en cuenta que, aunque estas estrategias pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple o a controlar sus síntomas, no existen garantías de prevención o curación.

Esclerosis múltiple y embarazo

Ser diagnosticada de esclerosis múltiple (EM) puede plantear retos únicos a las mujeres que planean quedarse embarazadas o que ya lo están. Es importante que las mujeres con EM colaboren estrechamente con su equipo sanitario para garantizar un embarazo seguro y saludable.

1. Impacto de la EM en el embarazo

La esclerosis múltiple en sí no aumenta el riesgo de infertilidad, aborto espontáneo o defectos congénitos. Sin embargo, algunas mujeres con EM pueden experimentar una reducción temporal de los síntomas durante el embarazo, mientras que otras pueden experimentar un empeoramiento de los mismos.

2. Seguridad de los medicamentos para la EM durante el embarazo

Muchos medicamentos utilizados para tratar la EM no se recomiendan durante el embarazo debido a los riesgos potenciales para el feto. Es importante que las mujeres con EM consulten sus opciones de tratamiento con su profesional sanitario antes de planificar un embarazo.

Es posible que algunos medicamentos para la EM deban suspenderse antes de la concepción, mientras que otros pueden seguir tomándose con seguridad durante el embarazo. El equipo sanitario sopesará los posibles riesgos y beneficios de continuar o interrumpir medicaciones específicas.

3. Planificación y seguimiento del embarazo

Las mujeres con EM que estén planeando quedarse embarazadas deben comentar sus planes con el equipo médico. Es posible que se les recomiende someterse a una evaluación exhaustiva de los síntomas de la EM y de su estado general de salud antes de concebir.

Durante el embarazo, es importante vigilar periódicamente los síntomas de la EM y las posibles complicaciones. Esto puede incluir revisiones periódicas, análisis de sangre y estudios de imagen para garantizar que tanto la madre como el bebé están sanos.

4. Control de los síntomas de la EM durante el embarazo

Algunas mujeres pueden experimentar una mejoría temporal de los síntomas de la EM durante el embarazo, lo que se cree que está relacionado con los cambios hormonales. Sin embargo, otras pueden experimentar un empeoramiento de los síntomas, como mayor fatiga y dificultad para caminar.

Es importante que las mujeres comuniquen cualquier cambio en los síntomas a su equipo sanitario para que puedan aplicarse las estrategias de tratamiento adecuadas. Esto puede incluir modificaciones en los regímenes de medicación o la adición de fisioterapia o terapia ocupacional.

5. Lactancia y medicación para la EM

Las mujeres con EM pueden preguntarse si es seguro dar el pecho mientras toman medicación para la EM. Mientras que algunos medicamentos pueden pasar a través de la leche materna, otros se consideran compatibles con la lactancia.

Las mujeres deben discutir sus opciones con su equipo sanitario para determinar el mejor curso de acción para su situación individual. En algunos casos, puede ser recomendable suspender temporalmente ciertos medicamentos durante la lactancia.

Nota: Este artículo sólo tiene fines informativos y no pretende sustituir el asesoramiento médico profesional.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Cuáles son los signos no evidentes de la esclerosis múltiple?

Algunos signos no evidentes de la esclerosis múltiple son fatiga, dificultades cognitivas, sensibilidad al calor, problemas intestinales y de vejiga, y depresión.

¿Puede la esclerosis múltiple causar problemas de visión?

Sí, la esclerosis múltiple puede causar problemas de visión, como visión borrosa o doble, dolor ocular y dificultades de coordinación y equilibrio.

¿Es frecuente experimentar entumecimiento u hormigueo con la esclerosis múltiple?

Sí, las sensaciones de entumecimiento u hormigueo en distintas partes del cuerpo, como la cara, los brazos o las piernas, pueden ser un signo de esclerosis múltiple.

¿Cómo afecta la esclerosis múltiple a la movilidad?

La esclerosis múltiple puede afectar a la movilidad causando debilidad muscular, dificultades de coordinación y equilibrio y problemas para caminar.

¿Existen síntomas emocionales asociados a la esclerosis múltiple?

Sí, la esclerosis múltiple puede causar síntomas emocionales como depresión, cambios de humor y ansiedad.

¿Cuáles son los signos no evidentes de la esclerosis múltiple?

Algunos signos no evidentes de la esclerosis múltiple son fatiga, debilidad muscular, dificultades de coordinación y equilibrio, cambios cognitivos y disfunción vesical o intestinal.

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